Música en vena:
Siempre he llegado a pensar que habría algo en mi vida que me llenaría tanto como para darme literalmente y completamente la vida, lo que nunca llegué a imaginar es que fuera algo tan abstracto y maleable como la música. Desde pequeña me he considerado una persona muy sensible y expresiva, y aunque tengo carácter y fuerza, siempre he sido demasiado transparente, tanto, que con los años se ha ido intensificando. He intentado esconderlo y disimularlo, pero, ¿Por qué tengo que hacerlo? ¿Por qué no busco el modo de hacerlo pero de una manera más elegante y atractiva?. Y entonces encontré la respuesta a mis preguntas: Música.
Con el paso del tiempo entré en el conservatorio y me convertí en una persona diferente. Comencé la carrera más larga y la más atrevida que nunca nadie logrará entender. Flauta travesera. Me matricule en ese instrumento, aún teniendo dudas por elegir. Pero supongo que hay veces en las que tienes que hacerle caso a tu instinto y a tu corazón, aunque si tu abuela te da un empujoncito, mejor que mejor.
He pasado por muchas etapas dentro de esas 4 paredes, desde querer dejarlo hasta querer dedicarme a ello. En uno de esos momentos perdí la ilusión con la que comencé, no sé si por agobio o porque me di cuenta de que no era lo mío. Pasaba cursos por compromiso, uno detrás de otro. Perdí la verdadera razón por la que estaba allí, y con ella mi autoestima.
Pero hubo algo en mi o me hicieron verlo, que cambió en algún momento y comencé a verlo de otra manera más profunda. Tan profunda que te hace darte cuenta de los sentimientos que eres capaz de transmitir, de lo que te cambia la cara cuando de verdad estás disfrutando, de querer y tener ganas de más, de muchas más. Sigo pensando que ese cambio no fue culpa mía, sino de personas que me abrieron los ojos, me demostraron que podía y que era capaz de conseguirlo.
A día de hoy volvería a hacer la prueba para entrar, volvería a elegir a ese trocito de metal, volvería a conocer a las personas que hoy guardo en lo más profundo de mi corazón y volvería a equivocarme. Volvería. Pero volvería con la excusa y el propósito de llegar hasta donde estoy.
Porque la música, no se como, tiene la capacidad de unir corazones, unir personas. Porque de otra cosa no, pero de lo que si estoy segura es que no estoy dispuesta a perderlas. Gracias música por darme la vida. Gracias chic@s por darme la última pieza que me faltaba. Gracias profes por darme la razón para volver.
Logré encontrar de nuevo la verdadera razón por la que estoy aquí. Logré sentirme bien conmigo y con el mundo, aunque aún sigo trabajándolo. Logré tatuarme la música en las venas para llevarla conmigo siempre. Y como dice una personita muy especial, gracias a ella estoy intentando aprender a quererme "fuerte, mucho y bien".

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